Desde que tengo uso de conciencia he dicho que la maternidad no se hizo para mí. Nunca fui de las niñas que jugaran a ser la mamá de sus muñecas, mis juegos mas bien eran siempre relacionados a correr, gritar, subir bajar, enlodarme, rasparme las rodillas, etc.
Esta semana he tenido cambios de humor bastante raros, como dijera mi amiga Orquídea “estoy entrando en la edad del nunca” (nunca me había dolido aquí, nunca me había sentido así…). Creo que mis hormonas andan en un sube y baja el cuál siento extraño. Mi bipolaridad ha estado controlada últimamente así que por eso tengo la tranquilidad de decir que son las fucking hormonas.
La cuestión aquí volviendo al tema inicial, es que jamás ha pasado por mi cabeza verme como madre, y es que no es que no me gusten los bebés, si no que siento que no tengo la capacidad y mucho menos las ganas de hacerme responsable de la vida y la educación de un nuevo ser. Con mis sobrinos creo ser una buena tía, los adoro y me encanta consentirlos pero hasta ahí. Yo soy la tía barco y con quien pueden platicar de lo que quieran, estoy ahí para mal educarlos, para educarlos sus padres.
Y sigo desviándome del asunto que vengo a tratar.
El día de ayer llevé a mi madre al tianguis a comprar lo que necesitaba para la casa y fuimos acompañadas de mi hermana. Hacía un calor infernal, creo que estábamos a más de 30°, o eso sentía. Caminamos de un lado a otro para hacer las compras, veíamos en un puesto y en otro y la jefa, como buena madre buscando economizar en el hogar nos trajo vueltas locas y con la lengua de corbata hasta que nos paramos a comprar una sangría. Mientras mi hermana las pedía yo me quedé parada en el puesto de al lado, viendo cobijitas y demás accesorios de bebé… Estuve como en el limbo, imaginando a un hijo mío envuelto en esas hermosas frazadas…
“pregunte güerita, le damos buen precio”
Reaccioné y me pasé de un brinco al otro local… ¡me asusté!
Me tomé de golpe mi sangría, cargué mis bolsas y salimos del tianguis tan cargadas como burro de pueblo. Todo el camino de regreso venía pensando en lo que me pasó, tanto que hasta estaba olvidando pasar a cargar gasolina.
Volví al trabajo sin comer porque el tiempo se nos pasó muy rápido.
Al llegar estaba de visita una ex compañera con su bebé de tres meses. No resistí la tentación de cargarlo y acariciarle sus rosadas mejillas. Se lo entregué a su madre y subí a la oficina para terminar mis labores del día.
Y hoy, ya se me pasó esa idea.
2 comentarios:
Yo si quiero ser mami. Pero dentro de unos cinco años.
Por inseminación obvio (OBVIO y súper OBVIO)
Pero me pasa lo que a ti, el otro día cargue al baby de una prima. Y es lindo si.. si si es lindo.. pero como que todavía no me llega ese llamado que dicen que te hace pensar con mucha frecuencia en ser Mami...
Pues mientras nos llega... disfrutemos de la soltería ¿no crees? =)
cargadas como burro de pueblo"
como me reí con eso. jajajaja!
Besos mexicanos!!
Eso de disfrutar la soltería lo hago con un profesionalismo bárbaro.
Ya se me pasó el lapsus.
Saludos paisana.
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