sábado, 31 de marzo de 2012

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Un día, de repente...
Amanece y te das cuenta que todo tu esfuerzo se cae. Tus ganas de salir adelante se desvanecen...
Tus ilusiones se van una a una detrás de un recuerdo...
Ese recuerdo que ya no sabes si fue realidad o tan sólo el producto de tu imaginación soñadora...
Ese día en que ya no sientes las fuerzas ni el ánimo para mas nada que sólo quedarte en el letargo.
No pensar...
No sentir...
No respirar...



Y ese día tal como llega se va.


Y hoy...

Es un otro día.




¡Al fin!

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Sé de que hablas, sólo que en mi caso.. hay días como ese que describes, pero que duran más de 72 horas...

Besos guapa

Pat dijo...

Así, tal cuál. Hay algunos de mas de 72 horas.
Besos!

Metztli dijo...

Pat: Sé como se siente eso, :( justo hoy.. Ya pasará, porque siempre pasa. Es válido despertar así a veces, la cuestión también es no clavarse, ponerse un límite, y pasado el límite levantarse otra vez.
La vida es cuestión de actitud.

Cambiando d tema, no entiendo porque razón del mal no puedo leer tu blog en la computadora, sólo por el celular :) pero bueno, aquí estoy.

¡Un abrazo Pat!