11 Febrero 2012
11:45 a.m.
Domingo gris y con amenzas de lluvia dándome los buenos días.
Abro un ojo y miro por la ventana sin ánimo alguno de levantarme, veo borroso; sí, abrí mi ojo malo (chiste local), abro el bueno y ahora sí alcanzo a ver perfecto algunas gotas de agua de lluvia en el ventanal. Extiendo la mano hacia el lado izquierdo de la cama buscando el control remoto de la televisión, me encuentro con las llaves del coche, me levanto inmediatamente para darme cuenta que un pantalón y un abrigo están tirados en el piso, intento reaccionar y recordar que es lo que había pasado ahí. Para haber sido noche de pasión faltaba la ropa de otra persona. Me pongo una bata y salgo al baño para tropezar con mis botas que estaban a la mitad de la sala con un par de vasos en la mesa de centro, acerco uno a mi nariz... ¡Tequila!. Y de regreso el cassette...
La tarde anterior al volver a casa me invitó mi hermana a una fiesta. Estuvimos en ella hasta las 4 de la mañana del domingo, todo fue contar chistes, cantar, reír, bailar. Así que de ahí se derivaba todo el desastre en mi recámara, en la sala y demás.
Me meto a bañar y al sentir el agua caliente en mi cuerpo recordé la llamada telefónica que recibí en la oficina el martes anterior...
Sra. Nat: - Hola hija buenas tardes. ¿Te acuerdas de mí?
Pat: - Por supuesto señora, buenas tardes ¿cómo está?
Sra. Nat: - Bien gracias ¿y tú?, hace tiempo no hablamos
Pat: - Bien también. Y sí hace mucho no hablamos. ¿Un año?
Sra. Nat: - Se pasa demasiado rápido el tiempo. Me gustaría que nos vieramos más seguido. Pero
entiendo que trabajas y tienes tu vida hecha.
Pat: - Me da pena con usted, ¿debí haber ido más seguido verdad?. Pero más vale tarde que
nunca.
Sra. Nat: - Eso sí. Te llamo para decirte que la misa para Pedro este año será en domingo también a
las 12 del día. Espero nos puedas acompañar. He tratado de localizar a Fuji pero no lo he
hallado por ninguna parte.
Pat: - Yo tampoco he sabido nada de él
Sra. Nat: - Creo entonces que este año solo contaría contigo. ¿Sí vendrás?
Pat : - Por supuesto señora. Nos vemos el domingo a las 12
Terminé el baño lo más rápido que pude, me puse unos jeans, unas botas y un abrigo. Tomé llaves del coche, me disponía a salir y al pasar por el espejo me asusté de la cara y las ojeras que ví. Miré el reloj que marcaba las 12:15 y me regresé a ponerme corrector, base, mascara para pestañas y lipgloss. ¿Que diferencia Dios mío!.
Tomé la carretera a las 12:30. Llegué a la iglesia a las 12:45. Más vale tarde que nunca. Llegué justo a la culminación de la ceremonia, en el momento en el que el sacerdote decía "la misa ha terminado, demos gracias a Dios" y por supuesto que le dí las gracias! Sobra decir que ese camino lo disfruté como siempre. Esa carretera llena de recuerdos la recorro solo una vez al año y la disfruto mucho.

Al terminar la misa vi salir a los papás de Pedro de la pequeña iglesia. Nos saludamos y me preguntaron si solamente iba yo, cosa que les confirmé. Tristemente este año todo el grupo de personas se redujo solamente a una. Es una verdadera pena. Pero bueno, cada quien tiene una vida hecha ya, y yo sigo ahí, al pie del cañón, mientras pueda. Sé que llegará el día en que tampoco pueda acompañarlos. Pero por lo pronto, sigo bien ahí con ellos. Nos fuimos a su casa, comimos carne asada y me ofrecieron un trago de whisky el cual no desprecié por la resaca que me cargaba. Salí de ahí a las 4 de la tarde para ir a casa. Me llevo como cada vez que voy una buena plática y la nostalgia a flor de piel. Y ese día me di cuenta de que el día en que tenga el valor de ir al panteón y visitar la tumba de mi amigo me ire para siempre de ese lugar... Y por ahora prefiero seguir sintiendo su vibra al estar en compañía de su familia, de esa manera, lo siento más cerca de mí.
Y sí, aún lo extraño...