viernes, 30 de julio de 2010

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Está mi hermana a un lado mío, yo llorando y con mil nudos en el pecho, ella molesta y reclamando.

Pat: Pues sí, soy lesbiana, y tuve una relación con una persona muy importante para mí, pero no la conocen, es parte de mi intimidad y no tienen por qué saber quién es, carajo!

Hermana: Claro que sé quién es, se trata de "fulanita", vi en tú celular los mensajes que se mandaron una tarde que saliste al baño y dejaste el teléfono en el buró.

Pat: O sea cómo?, te atreviste a revisar mis mensajes??

Hermana: No importa el cómo, pero sé de quien se trata y no me gusta nada la situación, la cagaste y la estás cagando.

Pat: Pero que putas te importa??, es mi vida, son mis pedos ok?

La desesperación se hizo presa de mí, y no supe si quería ahorcarla o que me tragara la tierra en ese momento, pero sí tenía bien claro, que mi amor lo iba a defender contra quién sea, a pesar de que la relación ya era algo débil y sin futuro.

De repente, me encontraba frente a mi hermano, tratando de huir del enfrentamiento con mis padres, él apareció para afrontarme.

Hermano: No puede ser, de verdad que no

Pat: ¿Qué no puede ser?, ¿mi homosexualidad?, no me vengas tú con esto, siempre pensé que cuando este momento llegara, quien me iba a apoyar de verdad eras tú...

Hermano: ¿Cómo quieres que te apoye?, todo mundo habla de ti

Pat: A mi no me importa lo que digan los demás, me importa lo que digan ustedes mi familia

Hermano: Jorge tu compañero de trabajo estuvo platicando de tus mensajes en el celular

Pat: ¿¿Qué??, ¿ni en el maldito trabajo tengo privacidad?

Hermano: No sé cómo pero los consiguió, tus mensajitos de amor y pendejadas con una mujer están circulando por tu trabajo, y por la colonia también.

En ese momento sentía un profundo dolor en el pecho, y no era tanto de rabia o coraje, si no de dolor por el desprecio con el que me miraba mi hermano, quería gritarle mil cosas y exponerle mi punto de vista, pero eran tantas las cosas atoradas en el corazón que no podía más con eso, y de repente, cuando sentía que me hundía en el más profundo de los abismos...

Desperté, sudando y con el corazón latiendo a mil por segundo, sentía esa misma desesperación...

Me senté en la orilla de la cama, vi el reloj que daba las 4:03 am...

Me bebí de golpe el agua en el vaso de mi buró, me volví a acostar y ya no dormí más...









Pat

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