jueves, 22 de agosto de 2013

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Intensidad...

Palabra clave en mi andar por este mundo.
Factor relevante en todos los vaivenes de mi  loca y bendecida vida
A veces me pregunto si tengo programado un chip de intensidad o qué es lo que sucede conmigo en ese aspecto.
En todas las cosas que hago hay un grado de intensidad que en ocasiones me da miedo.
Me enamoro intensamente
Amo intensamente
Odio intensamente
Sufro intensamente
Me deprimo intensamente
Olvido intensamente

...

Me entrego a cada cosa que hago intensamente.

En la mayoría de los casos no me trae buenas cosas. Pues termino frustrada la mayor parte de las veces.
Existe gran euforia y después viene la apatía y comienza una lucha interna por encontrar aquello que me pueda dar felicidad.

En los pocos o muchos años vividos, que dicho sea de paso son 32, he llegado a la conclusión de que la felicidad no es un lugar, si no momentos; y que si no se disfrutan, se van y has dejado pasar por falta de entusiasmo.

El punto de todo esto es que he decidido resetear mi chip y hacer con mi intensidad un molde de solo cosas positivas. Y si en el camino me toca sufrir, lo haré igual: intensamente, pero con la convicción de levantarme y continuar con mi vida con la misma gran pasión de siempre.

La primera prueba ha sido superada dándome cuenta de que lo que no es para mí, aunque los sentimientos estén a flor de piel, se necesitan dos para una relación, y si una de las partes no tiene convicción de responsabilizarse es mejor decir adiós. Y en esta ocasión, la irresponsable soy yo, aunque parezca todo lo contrario.

1 comentario:

Metztli dijo...

Me gusta la idea de hacer todo con intensidad, pero encuestiones de relación de pareja, me parece que la intensidad hay que dosificarla, no que no se sienta, sólo dosificarla... Creo, no sé, y la verdad que tampoco soy la mejor dando consejos de relaciones, ¿Verdad? :D

Ya no abandones tanto por acá Pat.

¡Un abrazote!